Juana dijo:
—Entonces, necesitamos ayuda para algunas personas que están en aprietos durante este momento de pandemia. Muchos están en paro y sin tener fuentes de ingreso.
—La situación de la pandemia es realmente algo muy grave. Sin embargo, infelizmente, no puedo ayudarlos.
Juana extrañó la respuesta:
—¿Por qué no? Usted es rica y famosa.
—Es exactamente por eso. Es muy caro mantener una vida como la mía. Ya estoy siendo afectada por la pandemia. Antes, hacía más de veinte conciertos en un mes. Y ahora, debido a las restricciones, recibo dinero solo de las redes sociales. Ya no sé lo que hacer para mantener mi padrón de vida de lujo.
Juana respiró hondo, se levantó y dijo en tono nervioso:
—¡Debería caerte la cara de vergüenza! Está preocupada en mantener una vida de lujo mientras tanta gente está hambrienta. ¡Hipócrita! Usted canta una cosa y vive otra.
Marcos estaba impresionado con el coraje de Juana. Enfrentando a una persona famosa.
Hulda estaba indignada con las palabras de Juana. Ella se levantó y dijo en tono nervioso:
—¿Y quién cree que es para decir eso?
Juana puso su mano derecha sobre su pecho en señal de orgullo. Y dijo en tono serio:
—Soy una persona que está tratando de hacer la diferencia en un mundo carente de ayuda. Pero noté que de aquí no va a salir ninguna ayuda. Vamos, Marcos.
Este fragmento es parte del cuento "¿Quién es el siervo de Dios?". Lea esta y otras historias en mi libro Cuentos cristianos.

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