—Tienes razón. Es difícil hacer algunas cosas. Pero podrías hacer las cosas simples.
—¿Cómo qué?
—¿Tú te has mirado en el espejo recientemente?
Nicolás estaba sorprendido con la pregunta:
—Sí. ¿Por qué?
—No parece.
—¿Por qué?
—¡Necesitas cortar tu cabello! ¿Eres un nazareo?
—Pero este es mi estilo.
—No es un estilo. Sería un estilo si cuidase de su cabello. Pero tú solamente lo dejas crecer. Además del cabello, debes afeitar tu barba. Parece una floresta deforestada.
—¿Cómo es eso?
—Tienes muchas fallas en su barba.
—Mi apariencia es solamente un detalle. Cuando Dios envía a alguien, la persona acepta todo.
—Te pregunto una cosa. ¿Qué clase de mujer pides a Dios?
—Una mujer perfecta.
—Pides una princesa, pero tú eres el sapo. ¿Tú realmente crees que una mujer perfecta te notará y deseará una relación?
Este fragmento es parte del cuento "Espero a alguien enviado por Dios". Lea esta y otras historias en mi libro Cuentos cristianos volumen II.

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