Ahora ambos están ante el tribunal de Cristo y cada uno va a ser juzgado según sus hechos.
Ellos están sentados esperando la llegada de Cristo para juzgarlos.
Dionisio tenía la misma apariencia de cuando era un joven adulto, blanco bronceado, delgado, altura mediana, pelo corto negro y ojos marrones claros.
Pablo también tenía la misma apariencia de cuando era un joven adulto, moreno oscuro, delgado, altura mediana, pelo corto negro casi rapado y ojos marrones oscuros.
Jesús entra en la sala e inmediatamente Dionisio se echa al suelo de rodillas, reconociendo su condición de pecador y la autoridad de Cristo.
Pablo pensó:
‹‹Este hombre debe ser un gran pecador y por eso está así. Menos mal que no soy así. Siempre caminé correctamente delante del Señor.››
Percibiendo la arrogancia de Pablo, Jesús dijo en tono enérgico:
—¡Ay de ustedes, escribas y fariseos!
Y más una vez Pablo pensó:
‹‹Seguramente eso fue para aquel hombre.››
Jesús sacudió la cabeza negativamente y pasó la mano sobre la cara. Él entró en la corte y llamó a Pablo, y este pensó:
‹‹Los mejores son siempre los primeros a ser elegidos.››
Este fragmento es parte del cuento "El tribunal de Cristo". Lea esta y otras historias en mi libro Cuentos cristianos.

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