En una noche calurosa, Yoel veía la televisión en el salón. Una joven blanca hablaba del tiempo.
—Este año el país sigue con pocas lluvias en todas las regiones. Además, las temperaturas se mantienen altas, por encima de los cuarenta grados Celsius en todas las provincias.
Se exhibieron vídeos de bosques y otros lugares afectados por las sequías. También se exhibieron videos de incendios.
—Según los expertos —la reportera continuó—, no hay explicación científica para este tiempo extremo. La historia climática del Brasil muestra que hasta mediados del siglo XXI el país tenía un clima óptimo, con temperaturas suaves y lluvia regular.
—Me hubiera gustado vivir en esa época —dijo Yoel.
Devorah llegó al salón.
—Yoel, ¿vienes a la iglesia con nosotros?
—Sí. Es la única opción —respondió desanimado.
—Tienes opción. Si no quieres ir, no vayas.
Yoel sonrió y respondió con ironía:
—Si no voy, mañana recibiré una llamada o alguien vendrá aquí para saber por qué yo no fui. Tendré que responder a un montón de preguntas, parece un interrogatorio policial. Prefiero ir y evitarlo.
—Está bien. ¿Vamos?
—Vamos.
Ellos fueron a la sede de la Iglesia Galáctica del Señor. Antes de llegar al templo, había un gran jardín rodeado por rejas metálicas y casetas de seguridad con guardias armados observando.
La familia de Yoel llegó a la entrada principal del jardín. Allí también había guardias armados y torniquetes para controlar el acceso de los miembros. Cada uno de la familia puso su mano en un lector de huellas digitales y enseguida, el acceso fue autorizado.
En otro torniquete hubo una confusión. Un hombre blanco de mediana edad discutía con los guardias.
—¿Usted está tratando de invadir nuestra iglesia? —preguntó uno de los guardias en tono agresivo.
El hombre estaba nervioso y asustado. Él respondió tartamudeando:
—No, no, no. Es que, es… estoy aquí como invitado.
—¿Quién le ha invitado? —El guardia continuó con la agresividad.
—Un amigo.
—¿Y dónde está su tarjeta de invitación?
—¿Tarjeta de invitación? —El hombre se sorprendió.
—¿Su amigo no le entregó una tarjeta?
—Sí, pero no está conmigo.
—Sin la tarjeta —dijo el guardia mientras empujaba al hombre—.
Usted no puede entrar. ¡Vete!
—Pero yo quería…
—Usted no quería nada. ¡Fuera de mi vista! —El guardia apuntó su pistola al hombre.
Este fragmento es parte del libro La Llama de la Verdad. Lea y descubre esta historia fascinante.

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